Especies mes

Mayo

Llega mayo y con él, muchas de las aves que deciden pasar el invierno en otros continentes. Uno de las aves que ya han vuelto son los Cernícalos Primillas, los cuales están cada vez más presentes en nuestra provincia gracias a su recuperación. Por otro lado, la Encina ya muestra sus bonitas flores colgantes amarillas en forma de amentos, contrastando con el verde mate de sus hojas. 

Cernícalo Primilla

El Cernícalo Primilla Falco naumanni, es una pequeña rapaz de la familia de los halcones. Viene a la Península en primavera para criar durante el verano. Los machos  son de colores vivos, con la cabeza y parte de las alas gris azulado, marrón teja en el dorso y  el pecho pálido moteado de pintas negras. En cambio las hembras, son más homogéneas predominando por todo el cuerpo el marrón moteado. Una característica única de esta especie, son las uñas de color blanco a diferencia de su primo el Cernícalo Vulgar que son negras.

Los Primillas crían en instalaciones humanas, ya sean iglesias, antiguas cuadras o construcciones rurales. Estos lugares siempre tienen en común que sus tejados son de teja antigua, bajo la cual los cernícalos sitúan sus nidos. Siempre en áreas abiertas: zonas esteparias, cultivos extensivos…

En mayo, se emparejan y los machos luchan para conseguir los mejores lugares para criar (ver vídeo).

Son excelentes cazadores, y aunque se alimentan también de pequeños roedores, lagartijas y aves, su alimentación es básicamente insectívora. Comen gran cantidad de insectos de nuestras cosechas, siendo muy eficaces en sus cacerías.

Sus poblaciones se ven diezmadas por el cambio de la agricultura tradicional a las técnicas modernas, que entre otras cosas utilizan insecticidas y herbicidas que envenenan y matan a sus presas. Otro factor negativo son las restauraciones de tejados que los cernícalos utilizan para criar, tapando las oquedades  para los nidos.

Fotos Cernícalo Primilla

Encina

La encina, chaparra, carrasca (Quercus ilex) es la especie más emblemática de la Península Ibérica. Capaz de vivir en tierras calizas y en suelos silíceos, casi desde el nivel del mar hasta las más altas montañas. Habita en las solanas y en las umbrías formando extensos bosques, o acompañando a otras especies. Son tantas son las adaptaciones que tiene esta especie que le hacen ser el árbol de mayor presencia en España y Portugal, con gran abundancia en el resto de países de la cuenca Mediterránea de donde es originaria.

Es muy fácil de reconocer aunque puede confundida con el alcornoque, pero éste tiene los nervios secundarios formando con el nervio central un ángulo muy agudo mientras que los nervios secundarios de la encina forman un ángulo un poco más obtuso. Sus hojas son pequeñas, siendo pinchudas las de las partes inferiores de la copa debido a la presión de los herbívoros y con el borde liso las superiores.

Es una especie de porte arbóreo capaz de aguantar perfectamente el ramoneo de los animales domésticos. Además, al ser perenne, sirve para alimentar a muchos animales durante el invierno. Un invierno para el que también se preparan estos animales con las excelentes bellotas nutricias que proporciona durante el otoño, por lo que es muy apreciada también para las dehesas de ganado. Además, debido a su simbiosis con los hongos del género Tuber, es aprovechada también para la recogida de las tan preciadas trufas.

Todas estas carácterísticas hacen de ella la especie arbórea por excelencia en la Península Ibérica. Nuestros bosques no serían lo mismo si ella no estuviera presente en ellos.

 

Fotos de Encina