Especies mes

Diciembre

Este mes de diciembre, hablamos de dos especies que resisten el duro invierno aguantando las condiciones extremas que anuncian que ya llega el invierno. Por un lado, el acebo (Ilex aquifolium) resiste perennemente las heladas y gracias a ello acompaña nuestras fiestas navideñas o decora nuestros espacios ornamentales. Por otro lado, el Lobo Ibérico (Canis lupus signatus) resiste las condiciones adversas de estas épocas junto con las multitud de acciones, tanto buenas como malas, que sobre él recaen. Esta segunda especie está viviendo un momento único en la provincia de Guadalajara, y en parte, es debido a una gran loba que ha sabido criar y dirigir a su prole durante años. Hasta ahora, había sobrevivido con éxito en la naturaleza, ganando con creces la batalla al hombre, a la fragmentación de los hábitats, a las barreras artificiales, al exceso de presión sobre la población de Guadalajara, pero solo hasta ahora... Si queréis conocer un poco más acerca de estas especies, además de la historia de la loba que ha marcado un antes y un después para los lobos en Guadalajara, continuad leyendo la sección.

Lobo Ibérico

El Lobo Ibérico, Canis lupus signatus, es uno de los que se queda en nuestras tierras aguantando el invierno sin hibernar. Vive en manadas, las cuales suelen estar compuestas por un macho y una hembra alfa (los únicos que se reproducen), así como los cachorros que han sobrevivido a su primer verano y a veces algún subadulto hermano, o llegado desde manadas limítrofes.

En época de cría, de mayo a septiembre, la manada tiene un territorio limitado a las cercanías del cubil. Durante ese período, la pareja alfa se dedica a los cachorros, que en principio, no se moverán de la zona donde nacieron hasta casi septiembre. Los subadultos que pueda haber, están ligados al lugar pero de forma laxa. Por el contrario en invierno, especialmente en diciembre, todos los individuos de la manada están unidos y su territorio aumenta considerablemente respecto a las dimensiones de la época de cría.

El lobo lleva pocos años de forma “estable” en nuestra provincia. Debido a un gran cúmulo de factores se convierte en una especie altamente problemática. Aunque la población no es muy elevada, allí donde hay algún ejemplar que ataca al ganado, por culpa de las alarmantes noticias de periodistas desinformados, se agrava el conflicto empeorando aún más la situación para la especie. Aunque principalmente son carnívoros, su alimentación es muy variada, comiendo desde frutos y pequeños insectos, hasta grandes herbívoros silvestres y domésticos.

Es una especie que a muchos nos despierta gran admiración por su papel esencial en la naturaleza, pero a otros les despierta gran impotencia y odio. Por ello, la administración, dentro de su papel de velar por la conservación de la naturaleza en general, debe proteger al lobo como un elemento más de la misma. Aunque hay muchas trabas burocráticas por parte de políticos no concienciados,  la administración regional procura compensar los daños económicos producidos por el cánido a la cabaña ganadera. Además, intenta subvencionar medidas preventivas a los ganaderos para evitar estos ataques.

LA LOBA QUE RECOLONIZÓ GUADALAJARA

A lo largo de toda la historia, han sido relativamente pocos los años en los que la especie ha faltado en la provincia. Desaparecieron en los años 70 exterminados por la mano del hombre, y no fue hasta principios del 2000 cuando hicieron una intentona de recolonizar nuestras tierras. Pero, imperdonablemente, volvieron a ser exterminados de forma ilegal.

Entre 2008 y 2009 hubo una pareja de lobos que apostó por volver a intentar a vivir en nuestras tierras. Se asentaron en la Sierra de Ayllón de forma muy esquiva, aunque las bajas que producían al ganado advirtieron de su presencia. En 2010, la administración capturó un ejemplar y le colocó un collar que delataría su posición, así conocerían exactamente por donde se movían aquellos lobos. El ejemplar capturado fue una hembra en época de cría, curiosamente, fue la hembra alfa de la manada. El collar funcionó hasta enero de 2011.

Desde entonces, se oía por los pueblos que habían matado furtivamente un lobo con collar en una punta de la sierra, al tiempo, esa misma historia pero en otro pueblo…  Se piensa que la loba siguió andando por las mismas zonas que cuando llegó, sospechándose, que criaba año tras año sobreviviendo y esquivando todas las adversidades, ayudando con sus crías y su astucia a que se asentaran los lobos que ahora mismo corren por nuestras tierras.

La tragedia llegó el día 20 de noviembre de 2015 (enlace a la noticia), un coche que viajaba a las 23:30 de cerca de Carrascosa de Henares, se cruzó en la vida de la loba en plena Alcarria. Ahí terminaron sus andanzas, ella que tantas carreteras había cruzado, que tantísimos km llevaba bajo sus pies, que tantos cazadores había esquivado, que tantos caminos había rastreado, que a tantas presas había devorado, ella que a tantos ganaderos había desvelado, que tanto nos ha dado que pensar, que tanto la hemos admirado, y que tanto la recordaremos.

Ella ha sido la que decidió criar en Guadalajara una y otra vez, y con diez años y medio de edad terminó su vida a 40 km de la sierra. Ella ha sido la loba que ha dado a Guadalajara un valor incalculable, ya que la presencia de un gran depredador como el lobo, allí donde se asienta, equilibra y regula las especies cinegéticas que tanto nos cuesta a nosotros y que al final solucionamos con resultados ecológicos dudosos.

Mucha gente odia a los lobos, ven en ellos al mismo diablo. A los ganaderos, les quitan el pan de cada día, a los cazadores, “sus” preciadas presas, y a algunos miedosos, les quitan las ganas de salir al monte.

Hoy en día, mucha gente piensa que los montes nos pertenecen y que los animales silvestres son de los cazadores que los pagan. Pero lo único cierto, es que todo eso llegó mucho antes que nosotros, tras una evolución natural y perfeccionada. Los montes en los que pastan nuestros ganados, ¡no son nuestros!, las especies que abatimos cazando, ¡no son nuestras!, otra cosa es que las aprovechemos de manera regulada como especie que somos. Todos pertenecemos a la naturaleza, y por mucho que lo intentemos, no podemos imitar la selección natural. No podemos igualar un sistema de selección que se perfecciona cada día desde hace 3600 millones de años, no podemos despreciar la presencia de ningún ser vivo natural en nuestros ecosistemas, y en este caso, no podemos odiar y luchar en contra del gran depredador ibérico que tan imprescindible es para no romper la evolución natural.

Desde FAGUS admiramos los usos tradicionales, admiramos la conservación de la naturaleza y por ello admiramos a la loba que recolonizó Guadalajara ayudando así a la recuperación de la especie en nuestros montes. Ella estaba hecha gramo a gramo de cada corzo, de cada jabalí, de cada oveja que devoró, estaba hecha de cada gramo de hierba que se alimentaron esos herbívoros, estaba hecha de cada nutriente que absorbieron esas plantas, estaba hecha del agua que corre por nuestros ríos, ¡ESTABA HECHA DE GUADALAJARA! Y nos ha devuelto muchísimo más de lo que aprovechó de nuestra tierra.

Fotos de Lobo Ibérico

Acebo

El acebo (Ilex aquifoulium) es un arbusto o pequeño arbolillo que alcanza los 10 metros de altura. Posee unas hojas lampiñas, muy lustrosas y perennes. Éstas, en función de la presión ejercida por los animales herbívoros y por su ubicación en el árbol, varian entre hojas coriáceas y muy pinchudas en las partes bajas, a blandas y redondeadas en las partes superiores. El tronco tiene un porte recto, con una copa muy espesa y ramosa y su corteza es de aspecto liso y grisácea.

Es una especie dioica; esto quiere decir que las flores masculinas y femeninas se hallan en ejemplares distintos y podemos encontrar pies macho y pies hembra. No obstante siempre se pueden encontrar de flores del sexo opuesto al dominante de manera vestigial.

Tiene una floración de color blanco poco llamativa en los meses de abril a julio que posteriormente da lugar a unos frutos rojos en octubre, estos son esféricos, de unos 7 milímetros de diámetro y esta vez muy atractivos al vista en conjunto con el verde tan intenso de sus hojas y que persisten un largo periodo de tiempo en él.

El ser humano se ha aprovechado del acebo desde muy antiguo, y ha sabido sacarle partido en disciplinas como la medicina, construcción, ebanistería y jardinería

Su madera es muy dura y compacta, tanto que como ocurre con el boj, no flota en el agua. Adquiere muy bien el tinte y es utilizada como imitación del ébano en la fabricación de muebles de lujo

En medicina ha demostrado tener propiedades antirreumáticas, eméticas, antipiréticas, aperitivas, antidiarréicas y espasmolíticas. No obstante cabe destacar que es una planta tremendamente tóxica, bastando un simple puñado de frutos para acabar con la vida de una persona adulta.

En jardinería se pueden  elaborar setos muy tupidos ya que soporta muy bien las podas y sus ramas se pueden entretejer formando pantallas de vegetación  muy solidas. Además se han conseguido variedades con  coloraciones variegadas, las cuales son muy habituales en nuestros parques y jardines. Incluso, gracias a ser una especie perenne, se elige como adorno navideño de estas fechas tan señaladas, o como elementos decorativos en nuestros jardines, ya que incluso en invierno aporta su color verde mate intenso.

Fotos de acebo